16 junio 2017

Autores airados



Recibo un mensaje de una comentarista habitual de mis blogs para que le borre un comentario suyo antiguo. “Que luego me explica”, asegura. Y lo hace en cuanto le comunico que su comentario ha pasado a mejor vida. Ahora sólo hay un vacío en el post que dice que ese comentario ha sido eliminado por un administrador del blog. Bien. Esos comentarios cortados siempre nos hacen soñar con lo que debe haber detrás. En este caso resuelvo el caso aquí mismo. 
Resulta que mi amiga bloguera ha tenido un problemilla.
No hace demasiado tiempo hizo la reseña de un libro en un reconocido lugar de reseñas. Se puntúan libros con estrellas y si te animas, escribes un comentario. Ella lo hizo con bastante respeto, la verdad. El libro no le había gustado por un problema con la simplicidad de sus conflictos pero alababa la imaginería de recrear un mundo particular como el de la autora. Nada más. Todo perfectamente respetable. Pero la sorpresa le llega cuando la autora se registra para puntuar el libro con cinco estrellas y soltarle un largo párrafo intentando que cambie su actitud negativa. Argumenta que un reputado psicólogo que conoce ella y a los demás no nos importa ha puesto el libro por las nubes (yo ni siquiera creo en la psicología, la mayoría de los que he conocido no están muy finos, lo siento por los que sí). Pero mi amiga, como es lógico, le responde que sí, que está bien pero que no puede cambiar su impresión sobre el libro, que lo que sintió leyéndolo sigue ahí. Que su crítica seguirá sin pasar de dos estrellas. También imagino que si tienes un mínimo de carácter no vas a decir que te gusta lo que te disgusta solo porque alguien interesado en el asunto te lo exija.
Pero la autora se pone salvaje y empieza a pedir que si alguien tiene opiniones negativas sobre un libro que se las guarde, que puede tirar por tierra el trabajo de un autor-a, su modo de vida y blah, blah, blah. Como le dice otro comentarista en el foro que se abre, esa señora solo quiere que exista el pensamiento único, el “buenismo”. Pero no acaba ahí su aventura.
La autora, cada vez más desatada y al parecer con enormes cantidades de tiempo libre, se desplaza hasta otro foro buscando la sangre de mi amiga, en este caso una página de bookcrossing dónde la localiza in fraganti, desfogándose de lo que le ha pasado. Allí pide a los administradores que pongan orden porque se está fomentando el odio hacia su libro. Claro, cuando lees debajo de una crítica moderada a su historia que la autora te censura por opinar libremente la gente se molesta. Será que a nadie le gusta ser dirigido-a. Y los lectores están diciendo que sus libros no se los van a comprar de ningún modo. Pero esto lo ha provocado su actitud, no la crítica de la bloguera. Hay formas de responder a una crítica mala que no te hundirán y son estas:
-      Argumentar sobre lo que te critican, por qué lo hiciste así pero respetar al que te ha criticado mal si no te ha insultado, no forzarle a cambiar de opinión.
-      Aceptar la crítica sin más y asegurar que lo tendrás en cuenta en el futuro (mi preferida).
-      Aceptar y agradecer que te hayan leído.
-      No decir nada. 
Lo de acosar al que ha dicho algo que no te gusta provoca más o menos lo contrario de lo que buscas.
Aunque mi amiga ha quitado los comentarios del foro de bookcrossing (innecesariamente, dudo que la ley te pueda meter una cadena perpetua porque no te haya gustado un libro) en el foro de la página de críticas han florecido montones de comentarios de gente que asegura que la actitud de la autora es intolerable. Tanto que esta ha borrado sus comentarios. Le ha salido el tiro por la culata. Ya dice bien uno de los comentarios, que esta señora necesita un buen community manager. Su carácter le ha hecho daño a su obra. Es como los padres que a fuerza de defender las barbaridades de sus hijos quedan mal ellos mismos y a sus hijos se les tolera todavía menos.
Es el mundo egocéntrico y narcisista de muchos autores.
Una de las primeras veces que “disfruté” de la ira inesperada de estos fue en una reunión de la biblioteca dónde trabajaba. Un reconocido divulgador del tebeo español en general y la escuela Bruguera en particular del que tengo un par de ensayos, hacía coloquios sobre un cómic. Uno de esos clubs de biblioteca en los que comentas la lectura del mes. A mí me invitaron porque trabajaba allí y sabían que me iba el tema (el director).
En un aparte del debate, el entendido dijo que sólo en España se había dado una rebelión de autores contra su propia empresa que les oprimía (la escapada de Vázquez y otros de Bruguera para fundar su propia empresa que acabó en fracaso allá por los sesenta). Yo recordé y expliqué que en América autores de Marvel y DC le hicieron un corte de mangas a estas empresas fundando la independiente Image. Y vi que varios asistentes entendidos reconocían la anécdota y asentían en silencio con la cabeza. Pues vaya, el que no asintió fue el señor que allí era amo del debate. Como todos los de su generación, debe andar por los sesenta años o más, piensa que en América sólo hay fascismo y nada de allí puede ser bueno, leer algún cómic de allí es cómo dejarte tentar por el demonio. Su comentario fue tan cortante como hiriente porque cuando iba a continuar con lo que decía me paró en seco:
-      Aquí el que está hablando soy yo, ¿Me puedes dejar seguir con lo que estoy explicando?
Como si yo hablase mucho en las reuniones. No había dicho nada en toda una hora de charla. Pero claro, lo que dije no le sentó bien. Y así puso punto final al asunto.
He leído en otros foros de un famoso crítico de cómics al que conozco, todo un influencer de las viñetas, que le denunciaron por atacar el dibujo de un compatriota español que dibuja superhéroes. El autor se puso como una moto y quiso ganar el paraíso de las buenas críticas cerrando la boca de los que no disfrutaban con su dibujo (por cierto, una porquería). Y lo malo es que cuando te amenazan con juzgados consiguen moderar los comentarios.
Yo no estoy defendiendo que entres como un troll a insultar a nadie. Pero opinar de forma razonada sobre un libro o lo que quieras no debería ser perseguido de este modo.
Tengo más historias de autores brutales. Conozco a un autopublicado que es una mala bestia, si no he contado nada de él por aquí antes es porque me avergüenza esa vieja historia que me sucedió hace dos o tres años ya.
Pero de momento ahí queda.
Casi siempre, lo mejor de los escritores son sus libros. Para todo lo demás, quedad con personas. Y si os hacéis escritores o escritoras de éxito (ya conozco a varios-as de vosotros que dais la talla), no dejéis que se os meta el virus dentro. Por fa.